9 de julio de 2024
Internet de las cosas: ¿cómo funciona y cómo pueden aprovecharlo los Estados?
El internet de las cosas o IoT (por su sigla en inglés) consiste en una tecnología que conecta objetos físicos a plataformas de internet, para controlar, medir, gestionar y actuar en forma remota y automática sobre cualquier elemento. En el contexto gubernamental, los dispositivos IoT permiten mejorar la eficiencia, la seguridad y la calidad de […]
El internet de las cosas o IoT (por su sigla en inglés) consiste en una tecnología que
conecta objetos físicos a plataformas de internet, para controlar, medir, gestionar y
actuar en forma remota y automática sobre cualquier elemento.
En el contexto gubernamental, los dispositivos IoT permiten mejorar la eficiencia, la
seguridad y la calidad de vida de los ciudadanos. Los gobiernos pueden utilizar
sensores IoT para monitorear el tráfico, la calidad del aire, la gestión de residuos y
la seguridad pública. ¿Cómo funcionan estos sistemas?
Dispositivos físicos y sus redes de comunicación
Un sistema de internet de las cosas incluye diversos elementos, comenzando con
los dispositivos físicos que interactúan con el mundo real. Estos dispositivos
incluyen sensores (que recolectan datos como temperatura, humedad, medidas
eléctricas, videos, etc.) y actuadores (que permiten tomar acciones como abrir
válvulas o encender motores, entre otros.).
Estos elementos se comunican mediante redes de comunicación para dispositivos,
que pueden ser cableadas o inalámbricas. Estas redes fueron diseñadas para
aplicaciones de internet de las cosas. Las redes cableadas fueron originalmente
creadas para ambientes industriales, mientras que las inalámbricas, con tecnologías
más recientes, fueron diseñadas para largos alcances con bajo consumo eléctrico.
De forma general, se denominan LPWAN (low-power wide-area networks o redes de
área extendida de bajo consumo).
Conectarse a internet mediante gateways
En varios casos, estas redes de comunicación de dispositivos (tanto cableadas
como inalámbricas) no están diseñadas para acceder a internet de forma directa,
por lo que se requieren gateways o “pasarelas”, que traducen los protocolos
específicos de las redes IoT a protocolos de internet.
Edge: la clave para respuestas inmediatas
Algunas aplicaciones de IoT requieren procesar los datos y obtener una respuesta
de manera rápida. Por ejemplo, un robot industrial debe reaccionar a cambios del
entorno, detectados mediante sensores IoT, en forma inmediata. Esto lleva a la
necesidad de incluir, para estos casos, una capa de procesamiento local conocida
como edge, que se ubica cerca de los dispositivos físicos.
El edge, con capacidad de cómputo apropiada, puede analizar los datos y
reaccionar al instante. En situaciones críticas, como emergencias o seguridad
pública, el procesamiento en el edge es vital. Permite analizar datos localmente
cerca de los dispositivos físicos, lo que garantiza respuestas rápidas. Por ejemplo,
detectar un incendio forestal mediante sensores y alertar a las autoridades de forma
inmediata.
Plataformas de software para aplicaciones de IoT
Por medio de la conexión a internet, se accede a plataformas de software diseñadas
para aplicaciones de IoT. Estas plataformas almacenan y procesan los datos que
reciben de sus sensores. Pueden dar servicio a diferentes clientes o empresas,
considerando la segmentación y privacidad de cada una de ellas.
Las plataformas presentan la información a aplicaciones específicas. Estas
aplicaciones se encargan de definir la lógica del uso particular y de la interacción
con los usuarios finales. Por ejemplo, pueden presentar un cuadro de mando o
dashboard indicando el estado de diferentes elementos, generar alarmas o tomar
acciones automáticas.
Analítica de datos: la base para tomar decisiones
Por último, con la información agregada de cientos o miles de dispositivos, de la
misma o diferentes organizaciones, es posible efectuar analítica de datos, para
evaluar tendencias, correlaciones entre eventos y otros análisis relevantes. Por
ejemplo, analizar datos de sensores de tráfico puede ayudar a optimizar la movilidad
urbana o prevenir congestiones.
Entre cada capa, conformada por los elementos descritos y esquematizada en la
siguiente figura, existen protocolos estandarizados. Esto permite interoperar entre
marcas, proveedores e integradores de soluciones.
Combinando los diferentes elementos, una solución de IoT puede ser diseñada
mediante la integración de los dispositivos físicos necesarios, conectados por una
red de comunicaciones IoT apropiada, utilizando una plataforma específica, sobre la
que se puede desarrollar una aplicación de negocios particular.
Las aplicaciones de IoT ofrecen una oportunidad única para mejorar la eficiencia
operativa de las ciudades. Desde la gestión de infraestructuras críticas hasta la
optimización del transporte público y la atención médica, el IoT se ha convertido en
un aliado estratégico para las administraciones públicas. Al aprovechar los
dispositivos físicos, las redes de comunicación y las plataformas de software, los
gobiernos pueden tomar decisiones informadas y crear entornos más inteligentes y
sostenibles.
Publicación original: https://isbel.com/internet-de-las-cosas-como-funciona/
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